15.2.13

. Hablando de ilustrar .

Para mi, la ilustración es un mundo complejo. 

Es un mundo para las ideas, y para el dejarse llevar. La ilustración es el mundo del ojo que fotografía la imaginación plasmándola en un cuaderno compuesto por notas, folios, recortes y pedazos rasgados de papel con algún que otro garabato que actúa como preludio de la composición final. La ilustración es aquello que fundamenta la armonía entre la realidad, la ficción y lo que puede ser y nunca fue, es ponerle punto y tinta a los clichés que nunca has visto, es recordar el futuro y dibujarlo. "La ilustración es ... " y así podría pasarme días.

Javier Infante hace esto posible, lo hace tan posible que es capaz de evocar historias con un simple trazo; trazo que convierte en realidad. Así nos lo demuestra con su obra, parte de ella presentada en su BLOG Javier Infante del Rosal y que es capaz de dejar boquiabierto a más de uno y más de una. Desde aquí os invito a pasear por el mismo y a formar parte de su colección y sus éxitos en este mundillo.

En este caso, me encargo de poner la voz al detalle de la cometa. Un simple Juego de Niños tras lo que se esconde el poder de la palabra. 



Javier Infante - Juego de Niños



16 DE MAYO DE 1964
Hubo un tiempo en el que los charcos de lluvia que guardaban las tortuosas aceras de la ciudad se veían repletos de envoltorios de cromos, chapas, papel de regaliz, o algún que otro sobre de carta escrito a mano. Los muchachos fabricaban sus triciclos de madera, revolucionaban los amanaceres con turutas y jugaban a ser héroes de algún que otro cómic que compraban cada domingo al salir de misa. Eran otros tiempos y los deseos se escribían al lado de las noticias de un 16 de mayo de 1964. Cualquier excusa era buena para convertirlos en cometa y echarlos a volar en pantalón corto. 
El estruendo de las imprentas rebotaba en las paredes de día y de noche, misma posición, mismo mecanismo, lloviera o hiciera sol, incesante. Boyd Calvin Tinsley vino al mundo un 16 de Mayo, y cuarenta y seis años más tarde Hank Jones lo dejaría. Eran dos hombres que en diferentes épocas pertenecieron al panorama musical de la música negra. Un día anónimos, años más tarde, noticia. En 1989 China y la URSS restablecieron las relaciones diplomáticas. Bob Dylan hizo historia en el 1966 lanzando el primer álbum doble de la historia de la música, entonces las cometas alcanzaban el cielo de la misma manera que los fans se agolpaban para asistir a los grandes conciertos, conciertos que hacían historia de la mano de Jimmy Hendrix en Woodstock, por ejemplo. 
Empezaba una nueva era, una era de masas, era la era de experimentar, un antes y un después. La inocencia estaba prohibida, sólo se permitía en cada primera vez, después pasabas a formar parte de la panda de Sandy y Suco, y tu vida quedaría marcada para siempre por un tupé y una cazadora rosa. Los niños no volarían sus cometas ahora, exceptuando la época estival; las abuelas nos obligaban a ir a misa, entonces te enfundabas tu vestido de flores o aquellos pantalones por la rodilla que te hacían parecer un niño tonto y una niña repollo de bien. Los triciclos de madera se cambiaron por cuadros de acero y ruedas de caucho, ya no se frenaba con los pies, ahora existirían las zapatas ... y los deseos se escribían ... bueno, te acordabas de ellos. Poco a poco los éxitos musicales sirvieron de canción protesta, los países formaban alianzas al antojo del "me conviene", y las canicas del recreo quedarían en un segundo plano. En las clases se aprendería a sumar y a restar, pero las imprentas, además de hacer periódicos, harían cuadernillos con renglones para no salirse, nos estaban empezando a pautar las cosas en masa, todos deberíamos de aprender a escribir las vocales sin salirnos del patrón. Que Bolivia fuera o no una República creada el 16 de Mayo de 1825 por Simón Bolívar ya no era materia de estudio, si acaso te debería sonar aquel señor, pero de forma lejana. El mundo se estaba volviendo a escapar pese a la conciencia de protección y peace&love que los hippies, aquel colectivo vinculado al Imagine del ya fallecido Beattle, nos dejaron. Cada vez eran más las cometas que, atrapadas en un muro causa de las heridas de bala de alguna guerrilla, fallecían en acto de servicio, los movimientos sociales se revolucionaban más y más, y nos sumíamos en un mundo de corrupción inequívoca en donde el pueblo era más pueblo y el poder tenía más poder. Así fue como, llegados a un 16 de Mayo de 2012, los periódicos estatales rezaban titulares sobre gays y lesbianas (qué sería eso en los tiempos de mi abuela ...) y ponían en entredicho la sanidad de más de uno y de dos, en donde la lucha diaria trataba de alejar lo más posible a todo inmigrante que intentara poner un brazo en tierra firme, y digo firme, porque la suya, la estamos rompiendo. 

Si bien es cierto y llegados al siglo veintiuno, hemos perdido la inocencia que se guarda en los cromos o el misterio que esconde una carta escrita a mano. Hemos cambiado los cómics por iPads siendo conscientes de que obviamos las noticias que vivimos en primera persona cada día. Los valores perpetuados por los abuelos se quedan en un suspiro, potentes al principio, suaves al final. Ya no usamos turutas, adquirimos auriculares; ya no viene el afilador, compramos un cuchillo nuevo. Ya no saltamos en los charcos porque el pudor es más hecho que nunca; ni siquiera nos acordamos de lo que pasó ayer, ni de cuál es actualmente el festival protesta de nuestra juventud. Hoy somos más individuales que ayer y mañana seremos menos sociales que hoy.
Estamos en un por encima de todo en el que apartarse del resto es la norma, donde añoramos lo desconocido despojándonos del extraño, configurando un lugar abstracto cuya meta radica en dar codazos al de delante y al de detrás, soñando con que podemos ser los héroes actuales que para salvar a la sociedad destrozan ciudades, los mismos que tenían valores en cada una de las páginas amarillentas del TBO de papá. 
Jugamos en un deporte de riesgo continuo, en donde el fundamentalismo se apodera de nuestro individualismo, de nuestra esencia como seres humanos y no nos damos cuenta. Estamos desnudándonos en masa hasta tal punto de que llegará el día en el que no habrá Imagine suficiente para un 16 de Mayo de vete tú a saber cuándo.

Dicen que por cada globo que hay en el cielo, un niño llora aquí abajo, yo afirmo que hemos menospreciado el espíritu de antaño, y más aún, perdido las ganas de hacer volar nuestra cometa del día a día.

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